Don Conreaux, Historia de la primera puja gong

La historia del baño de gong de 45 minutos y los 10 unidos en la puja de gong toda la noche.

Fue en 1972, mientras que en mi segundo año como director fundador de la Nanak Dwara Ashram Profesor Ashram en Phoenix Arizona que Yogi Bhajan me pidió que cuidar de su hijo mayor Rambir mientras iba a la escuela secundaria en Phoenix.

Yogiji me dijo entonces que Rambir no hablaba cuando era un niño pequeño. Por lo tanto, le di un gonging completo de 45 minutos, y luego felizmente después nunca dejó de hablar.

Yogiji entonces me confió que un mínimo de diez inmersiones seguidas de 45 minutos de tono completo podría curar prácticamente cualquier cosa.

Era evidente que 10 inmersiones en el sonido gong total si se hace 10 días seguidos era poco práctico para la mayoría. Así que, los conecté juntos en un Puja de Gong de toda la noche y ahora es un procedimiento estándar en todo el mundo para nuestros maestros de gong.

En las noches cortas de mediados de verano, 10 inmersiones continuas de 45 minutos por gong de tono serán iguales a 450 minutos o 7 horas y media.

Sin embargo, en las largas noches de invierno, un total de 540 minutos también es posible para un máximo de 9 horas o 12 cuarenta y cinco minutos continuo inmersiones gong. El número 9 es considerado como el número de terminación y la conciencia cósmica, y también se conoce como el número del gong.

Recomiendo que las pujas de gong de toda la noche se mantenga a un volumen moderado para que el cuerpo pueda absorber el sonido mientras se rejuvenece durante el sueño. Mientras que la única terapia de baño de gong de 45 minutos debe alcanzar el volumen completo en la séptima capa de los éteres azules para desmaterializar la conciencia mundana.

Es en este sueño de gong que la conciencia innata de 24 horas puede ser súper conductora mientras el ego está en suspensión.

Espero que esto ayude a los practicantes de sonido del 4º Ray a satisfacer mejor las necesidades de los bañistas de tono.

Evolución de apertura de igualdad de tod@s los asistentes

Es Diego Montenegro el que promueve la Puja de Gong Circular donde todos somos UNO, por lo tanto todos a su vez tocamos y todos recibimos, con un pequeño entrenamiento previo del toque de gong durante la puja y activando la sinestesis producida por el gong todos los asistentes se comportan como verdaderos maestros de gong, desde el corazón.

El en la luna llena de Mayo de 2016, en Andorra, cuando Don Conreaux reconoce como buena esta forma de Puja Gong, ofreciendo su Bendición al Gong Master Diego Montenegro y su nuevo estilo de Puja Gong Circular.

Testimonio

Mercurio, Venus, Tierra, Chiron, Saturno, Plutón… Maitreya… Vuelo de uno a otro, mis pies danzando con delicadeza, descalzos, deslizándose suavemente de un punto cardinal a otro. Casi de puntillas, apenas rozando el suelo, trazando rumbos intuitivos, trayectorias apacibles en el corazón de la noche.

¿Cómo empezó todo? ¿Cuándo se inició esta singladura? ¡Ah, sí! Una reunión de amigos, compañeros, chamanes del sonido, cosmonautas de las vibraciones. Largas conversaciones, una cena compartida y frugal, un repaso a la mecánica de la puja… Mecánica celeste.

Puja: ceremonia, ritual, ofrenda. Gong: el instrumento que nos devuelve al momento en que se creó el Universo. Hace de eso… 15.000 millones de años. Todo un viaje. Ya dijo Einstein que el tiempo podía ser relativo, pero, ¿tanto? Sí, tanto.
Puja de Gongs: ceremonia sagrada en la que el sonido de los gongs se mantiene sin interrupción durante toda una noche. Sin descanso, sin tregua, sin desmayo. Uno tras otro, con un orden preestablecido, los participantes de una puja de gongs se turnan en ese viaje por el tiempo y el espacio. Cogen sus mazas y danzan entre planetas y asteroides. Golpean los gongs, con mimo, con suavidad, casi sensualmente. Durante el lapso de tiempo en que mantienen viva la llama del sonido, se convierten en comandantes de un navío estelar que surca las mareas gravitacionales, impulsado por el viento solar y la conciencia de que por mucho que retrocedamos en el tiempo y nos acerquemos al momento en que todo comenzó, el sonido del gong ya estaba allí.

Mercurio, Venus, Tierra, Chiron, Saturno, Plutón… Maitreya… Mis brazos trazan órbitas elípticas, son cohetes que impulsan mis manos a través de un Sistema Solar hecho de sonido puro, de vibraciones profundas y envolventes que se autoreplican y se retroalimentan. Un golpe aquí, dos allá… Una cadencia, un ritmo… Me acerco al Sol, me alejo, lo atravieso, me detengo unos instantes en su corona de fuego inagotable… Las mazas son antorchas cuya delicada combustión deforma y curva el espacio-tiempo. ¿Qué hora es? ¿Cuánto hace que he comenzado a tocar los gongs?… ¿Qué importa? Sigo tocando, bailando, viajando y haciendo viajar, atravesando la inmensidad del océano cósmico en busca de la primera vibración, de la primera onda de consciencia surgida del vacío primordial.

Al comenzar la puja de gongs, todos los participantes estábamos tumbados sobre colchonetas, excepto dos de nosotros: el primer capitán de la nave del sonido, y la persona que espera su turno para acceder al puente de mando. Cuando la alquimia de la vibración generada por el primer gonguero acabe, cederá sus mazas al siguiente y despertará al tercer participante, que observará maravillado, puede que incluso impaciente, cómo el próximo hechicero invoca las energías primordiales, el poder superconductor de la música sin partituras del Universo.

Y así seguirá toda la noche. Uno tras otro, nos turnaremos para mantener la llama viva, mientras los demás participantes reciben frecuencias que van a relajar su sistema nervioso, reducir su estrés, liberar sus pensamientos, facilitar la autosanación, rendir la mente al alma. ¿Se duerme en una puja de gongs? ¿Se sueña, se vive, se viaja, se medita? ¿Dónde está la frontera? ¿Acaso hay fronteras cuando se transita hasta el origen del Universo?

Mercurio, Venus, Tierra, Chiron, Saturno, Plutón… Maitreya… Mis pies vuelan, mis brazos planean y surcan la noche. La gloria, la magnificencia del universo, se extiende a mi alrededor. Estrellas, púlsares, materia interestelar, rayos cósmicos, quásares, galaxias… Puntos, halos, brillos y resplandores de un millón de tonos y colores danzan ante mis ojos. Parecen llamarme. “Ven”, me dicen. “Ven con nosotros, disfruta de todas estas maravillas”.

Una puja de gongs. Un viaje a los confines del Universo.

Oscar BastantePrimera experiencia de Puja Gong Circular